Paul Alan Barker, Composer

El Gallo: Reviews

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In the volume and relevance of works carried out during 2009 in theatre  in Mexico, the most outstanding of the year…it would be worth to emphasize to Claudius Valdez-Kuri, whose theatre proposals at the moment of are recognized national and international scale…who with the British composer Paul Baker, released in 2009 El Gallo, an opera in which participated an extraordinary list of six actor-singer-dancers … this one was perhaps one of the events of greatest importance, by its sensitivity, intelligence and humour, in which it brought together music, theatre and dance. Carlos Paul in La Jornada, City of Mexico, Review of the Year (tr. From the Spanish, accessed on web 30/XII/09).

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Reviews from Chicago & Seattle:

"...haunting original score by Paul Barker"

 http://crosscut.com/2011/05/13/theatre/20918/Opera-parody--El-Gallo--frolics-at-On-the-Boards-%28May-12-15%29/

"Commissioned by Teatro de Ciertos Habitantes for the Festival de Mexico en el Centro Historico, El Gallo is an opera for six actors and optional orchestra that occupies the mental space between Pirandello's Six Characters in Search of an Author (not coincidentally the number of actors here), Peter Maxwell Davies' Jongleur de Notre Dame, Waiting for Godot and perhaps Waiting for Guffmann. For Teatro de Ciertos Habitantes it is a perfect project. Director Claudio Valdés Kuri and his company have always been inclined toward projects whose goal it is to dissemble and reconstruct language. They have equally shown an interest in the semi-permeable membrane between opera and avant-garde theater ... Mr. Barker's libretto is a perfect union of their diverse sensibilities and a showcase for their world-famous talents."

 http://seattlest.com/2011/05/12/six_actors_in_search_of_an_opera_te.php

REVIEWS IN ENGLISH:

http://www.ciertoshabitantes.com/index2.php?idioma=ingles&ira=critica&menu_datos_obra=1&id=8

REVIEWS IN ORIGINAL SPANISH

http://www.ciertoshabitantes.com/index2.php?idioma=espanol&ira=critica&menu_datos_obra=1&id=16

La Jornada: Opinion

El 25 Festival de México en el Centro Histórico trajo algunos montajes muy interesantes…El gallo, ópera para actores de Claudio Valdés Kuri como dramaturgo y director, mantiene la denominación del grupo Teatro de Ciertos Habitantes al que esta vez se agrega el nombre de Paul Barker como autor de la composición musical aunque en realidad se trata de un verdadero coautor. Mi falta de conocimientos musicales me impide referirme a la composición de Barker –que tuvo dos cuartetos en escena– así la haya disfrutado enormemente, y sólo hablaré desde el punto de vista teatral para encarecer la solidez y la chispa cómica de estos actores que son cantantes y bailarines, o viceversa, de estos cantantes que son actores y bailarines (Itzia Zerón, Irene Akiko Lida, Fabrina Melón, Edwin Calderón, Kaveh Parmas y Ernesto Gómez Santana)…

La ópera muestra tres momentos importantes sin diálogos sólo con expresión corporal y en cuanto a lo cantado, en una especie de grammmelot de Darío Fo, es decir, en un lenguaje inventado que suena como legítimo. La primera parte, divertidísima y que transcurre tras la muestra de piernas y pies de los cantantes en una especie de preludio, consiste en las audiciones que el director hace a los respectivos cantantes que muestran todos los celos y las pugnas que se acrecientan en la parte de los ensayos, delirante y casi grotesca, para terminar con lo que sería la representación formal, con los músicos –que estuvieron a los lados del escenario– ya en lo que vendría a ser el foso de la orquesta con el director enfrente y los cantantes en proscenio con el telón cerrado que no deponen su actitud competitiva tan característica en todas las profesiones del mundo contemporáneo.

The 25th Festival of the Historical Centre of Mexico brought some very interesting productions…The Rooster, opera for actors of Claudio Valdés Kuri, dramatist and director, maintain the denomination of the group Theatre of Certain Inhabitants to whom this time the name of Paul Barker is added as author of the musical composition although in fact is a true co-author. My lack of musical knowledge prevents me to refer to the composition of Barker - that had two quartets on stage which I enormously enjoyed - and I will only speak from the theatre point of view to increase in value of the solidity and the humorous spark of these actors which are singers and dancers, or vice versa of these singers who are actors and dancers (Itzia Zerón, Irene Akiko Lida, Fabrina Melon, Edwin Calderón, Kaveh Parmas and Ernesto Go'mez Santana)…

The opera shows three important moments without dialogue, with only with corporal expression and as far as the singing, it is done in a species of grammmelot of Darío Fo, that is to say, in an invented language that sounds legitimate. The first part, adivertiissment that passes with samples of legs and feet of the singers as a species of prelude, consists of hearing the director listen to the respective singers, who show all the jealousy and the struggles which are increased through tests, delirious and almost grotesque, to finish with the formal representation, with the musicians - who were to the sides of the scene already - who would come to the pit of the orchestra with the conductor in front and the singers in front of the closed curtain which they do not disguise their competitive attitude so characteristic in all the professions of the contemporary world.

Revire 2 of 3
 

La Jornada en el Internet

La Jornada Online

http://www.jornada.unam.mx/2009/03/17/index.php?section=cultura&article=a07n2cul

Fascinante montaje acerca "del egoísmo, la despersonalización y la mezquindad"

La hilaridad de El gallo

Pablo Espinosa

En el teatro Jiménez Rueda concluyó anoche una breve temporada de El gallo, ópera para actores, lo mejor del inicio del Festival de México en el Centro Histórico 2009.

Se trata del nuevo montaje de Teatro de Ciertos Habitantes, convertido en una máquina infalible de hacer buen teatro.

El tema que tallerearon ahora el director y dramaturgo mexicano Claudio Valdés Kuri, el compositor británico Paul Barker y un elenco extraordinario de seis actores-cantantes-bailarines es "la incomunicación como síntoma del egoísmo, la despersonalización y la mezquindad".

Dicen más: "el grupo de cantantes desesperados por el éxito inmediato y sin complicaciones que la obra nos presenta deviene una metáfora de las sociedades contemporáneas, en las que los intereses individuales, espurios hasta el absurdo, se anteponen obtusamente a los de la colectividad".

El prólogo escénico transcurre en una serie exquisita de bromas musicales, apreciadas como las más finas, inteligentes y sensibles de entre las distintas formas del humor por su ausencia de palabras y abundancia de significados.

Una muchacha intenta ensayar una pieza de Debussy. Los pentimenti, errores, derrapes y arpegios improbables son el umbral de entrada a otros cinco aspirantes a cantores. Despliegan humor a lo Mozart, a lo Rossini, a lo Shostakovich y una serie deliciosa de trivias musicales, parodias a Madama Butterfly, al estilo inconfundible Pavarotti y a los lugares comunes de la música "de vanguardia".

Música, teatro, danza. El equipo que ha escenificado hitos importantes en el teatro contemporáneo: Beckett o el honor de Dios, El automóvil gris y esa obra maestra titulada De monstruos y prodigios, que de hecho conserva dos de los actores de ese montaje prodigioso, repiten la hazaña de lograr un hecho artístico hondo y alto.

Teatro sin palabras opta, sin embargo, por la riqueza del lenguaje secreto, ése que inventamos todos cuando niños. Finalmente todos hablan glíglico, cuando se comunican, y guturan, gimen, gritan, claman, cuando se aíslan.

Lo que sigue es una ópera estupenda apoyada con un breve ensamble instrumental y atmósferas traslúcidas. En algunos momentos asoma el primer Greenaway y su cómplice de entonces, Michael Nyman. En realidad, se trata de una ópera con personalidad propia.

 

Dice mucho, alecciona más. Fascina.

Fascinating assembly about "selfishness, meanness and depersonalisation"
The hilarious Gallo

Pablo Espinosa  

In the Theatre Jiménez Rueda last night concluded a brief season of El Gallo, opera for actors, the best start of the Festival of Mexico in the Centro Histórico 2009.

This new production of Theatre shows the Theatre of Certain Inhabitants, turned into an infallible machine to make good theater.

The issues that now concerns Mexican playwright and director Claudio Valdés Kuri, the British composer Paul Barker and an extraordinary cast of six actors-singers-dancers is "mis-communication as a symptom of selfishness, meanness and depersonalization."

It says "the singing group is desperate for immediate success and the complications that the work demonstrates become a metaphor for contemporary society in which individual interests, from the spurious to the absurd, take stubborn precedence of the community" .
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The prologue takes place with a scenic range of exquisite musical jokes, the most valued fine, intelligent and sensitive of the different forms of humor are exposed by the lack of abundance of words and meanings.
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A girl tries to rehearse a piece by Debussy. The notes, errors, shuffles and arpeggios are unlikely to enter the threshold of five other aspiring singers. Deploying humor from Mozart and Rossini to Shostakovich, and a series of delightful trivial musical parodies to Madama Butterfly, Pavarotti’s unmistakable style and areas of music’s "cutting edge".
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Music, theater, dance. The team that has staged major milestones in contemporary theater: Beckett or the Honor of God, The Gray Automobile and that masterpiece called From Monsters and Prodigies, which actually keeps two of the players of that prodigious assembly, repeating the feat of achieving a deep and high art.

Wordless theater chooses, however, the richness of that secret language that we developed when all children. Finally all speak gibberish when they communicate, and groan, moan, shout, cry, when isolated.
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That which follows is a wonderful opera supported with a brief instrumental ensemble and translucent atmospheres. In the first few moments looms Greenaway and his then accomplice, Michael Nyman. In fact, this is an opera with its own personality.
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It says a lot, teaches more. Love it.


Review 3 of 3

El Milenio

El Milenio

http://impreso.milenio.com/node/8548626

El gallo, con diseño de iluminación de Matías Gorlero, vestuario de Pineda Covalín, producción y asistencia de dirección de Ignacio Plá, podrá verse en breve en el Teatro El Galeón, en el Centro Cultural del Bosque.

Lo que sucede durante las audiciones para llevar a cabo un montaje musical, incluidos conflictos, rechazos, temores, descalificaciones silenciosas, rabietas y ansiedad, todo asimilado hasta la culminación del proceso y su presentación al público, está a la vista en El gallo, ópera para actores, con dirección escénica y dramaturgia de Claudio Valdés Kuri y música de Paul Barker; espacio para el arte y el humor a cargo de virtuosos.

Sin palabras comprensibles, donde lo que cuenta es la intención detrás de lo que se pronuncia, la Compañía Teatro de Ciertos Habitantes saca del clóset esa marea de emociones y relaciones truncadas que se generan durante la gestación de un espectáculo, cuando pocos o ninguno se conocen y cada uno sospecha y teme del que llega, alimentados todos de esa gran desconfianza que como seres humanos nos rebasa y nos rige.

La música y el cuerpo de los cantantes-actores toman su lugar en la cámara negra donde sólo hay un piano y algunas sillas. Hasta ahí llegan los artistas aspirantes a ser parte de un elenco que elegirá un director intolerante, quien suple sus indicaciones por el sonido intermitente de una tecla que indica la nota exacta, acompañado por la voz furiosa del maestro ante los errores musicales.

El incontenible humor que emerge de los esfuerzos, la esperanza y el desasosiego, agolpados ante la inflexibilidad del maestro de música, la mirada de los colegas y la descalificación propia, levanta esa barrera de impotencia y dolor en el momento en que más apertura y libertad se requieren para que la voz emita sonidos bellos.

Los personajes, presos de la circunstancia, son dominados por su nerviosismo por encima de sus capacidades, que el dictador del piano apenas deja brillar desde su poder del que sabe y domina.

El cuerpo de estos atletas del escenario se despoja de ataduras y algo de ropa hacia el final de la audición, mientras la música de dos cuartetos de cuerdas, uno a cada lado del escenario, da curso al volcán emotivo de cada personaje, antes oculto bajo elegante ropa de calle.

Las coloridas mascadas, alguna corbata, un cinturón, un saco, el vestido y los zapatos son lanzados al aire para que descalzos, apenas en bragas, bóxers, trusas, top o camiseta, los artistas dan rienda a una especie de lucha libre, mediante la que salen los alaridos, el llanto, la rabia contenidas.

La paradoja entre lo que queremos aparentar y lo que realmente somos, lo que podemos ofrecer artísticamente y lo que nos exigen, las capacidades propias y las que se nos imponen, la presión de ser examinados una y otra vez ante un maestro, ante nosotros y ante colegas que desean el mismo lugar que anhelamos, está dentro de este universo expuesto estéticamente por Valdés Kuri y Paul Barker.

Irene Akiko Lida es la tensa Shaktom, que intenta ser graciosa y agradar a su verdugo más allá del límite, lo que roza el ridículo y detona la carcajada, mientras la artista, que sólo a partir de su amplitud interpretativa puede encarnar esas contradicciones, construye un gran personaje con vida propia.

Itzia Zerón, a cargo del personaje Shaptes, duele en su ilimitado pavor desbordado en su mirada, en su rostro, en su voz que se escapa de la armonía, a propósito claro está, para abordar ese eterno fuera de lugar de quienes no han podido aquilatar su valía.

Fabrina Melón como Jogbos lleva a cabo un incansable andar entre la seguridad plena y la duda en un natural vaivén que la acerca a medida en que avanza la escenificación a esa parte del ser humano que quisiera congelar en lo más brillante de cada uno, a sabiendas de esa imposibilidad.

Edwin Calderón que interpreta a Thiktum, Kaveh Parmas que crea a Shaktas y Ernesto Gómez Santana que construye a Viptim, son los dos aspirantes y el maestro que gestan un cosmos de sonidos, de berrinches, de posibilidades para ser ellos al fin, de escapes de voz, de gestualidad y música que se vuelven imán poderoso de emotividad y miradas que ya son propias de cada espectador.

El gallo posee además la virtud de contar con dos cuartetos en vivo integrados por Martha Melisa Moreyra García y Diana Capilla Aguillón, violines; Dulce Capilla Aguillón, viola, y Diego Cifuentes Becerril, vilonchelo en el Cuarteto 1.Alejandro Flores y Renata García Anaya, violines; Francisco Chagoya, viola, y Rodolfo Jiménez, violonchelo, en el Cuarteto 2.

Esta obra, que nada tiene que ver con El gallo de oro de Rimsky-Korsakov, sino con el gallo que todo cantante puede emitir en un error musical, es en realidad una bella propuesta de la contradicción humana, un reconocimiento artístico a nuestra incapacidad de comunicarnos llevado a cabo mediante la paradoja de una gran interpretación artística que transmite nuestros impedimentos.

El gallo, presentado en la emisión número 25 del Festival de México en el Centro Histórico, es un espectáculo preparado a lo largo de un año de arduo trabajo que muestra el buen nivel de cantantes-actores, cuya calidad es poco frecuente en nuestros escenarios.

Alegría Martínez

El Gallo, with lighting design by Matthew Gorlero, Pineda Covalín apparel, production and management assistance Ignacio Plá, may soon be at the Teatro El Galeon, at the Centro Cultural del Bosque.

What happens during the auditions to perform a musical, including conflict, rejection, fear, silent judgement, tantrums and anxiety, are all treated in the culmination of the process and its presentation to the public, as visible in El Gallo, opera for actors, stage direction and dramaturgy by Claudio Valdés Kuri and music by Paul Barker; space for art and humor by virtuosos.

Understandable without words, where it is the intention behind what is pronounced, the Theatre Company of Certain Inhabitants take out of the closet this tide of emotions and truncated relationships that are generated during the gestation of a show, when few or none are known by each other and each one suspects and fears that which comes of the great mistrust that goes before us as human beings and we are governed.

The music and the body of singers-actors take their place in the black chamber where there is only a piano and some chairs. The aspiring artists come here to be part of a cast chosen by an intolerant director, who supplements his instructions with the intermittent sound of a key that indicates the exact note, accompanied by the angry voice of the teacher before the musical errors.

The irrepressible humor that emerges from the effort, hope and anxiety, crowded before the inflexibility of the music teacher, the eyes of colleagues and the competition itself, raises the barrier of pain and helplessness while at the time demands that more openness and freedom are required to deliver voice beautiful sounds.

The characters, prisoners of circumstance, are dominated by their nervousness over their capacities, that the dictator from the piano takes the shine off, just from his dominating knowledge and power.

The body of these athletes were stripped on the stage of ties and some clothes at the end of the audition while the music for two string quartets, one on each side of the stage, gives way to the volcano touching each character, before being hidden again under elegant clothes.

The colourful masks, one tie, a belt, bag, clothing and shoes are thrown into the air so that barefeet, only in panties, boxers, trousers, top or shirt, the artists give free rein to a kind of Mexican free-wrestling, by which they leave screaming, crying, raging barely contained.

The paradox between what we appear, and what we really are, what we can offer artistically and what we require, and the many skills that are being imposed, the pressure of how we will be examined again and again before a teacher, before ourselves and our colleagues who want to aspire to the same place, within this universe, is described by Valdés Kuri aesthetically and Paul Barker.


Irene Akiko Lida as Shaktom is tense, tries to be gracious and thank her executioner , which verges on the ridiculous and detonates laughter, while the artist, only from her amplitude can embody these contradictions constructs and interprets her character with a great life.

Itziar Zerón, Shaptes character, your unlimited hurts dread overwhelmed in his eyes, in your face, in his voice that escapes of harmony, a clear purpose is to address the place of eternal outside who could not refine their value.

Fabrina Melon as Jogbos conducted a relentless full ride between security and doubt in a natural journey about the extent to which the staging moves that part of the human being that I would freeze in the brightest of each, even knowing of this impossibility.

Edwin Calderon who plays Thiktum, Kaveh Parmas creating a Shaktas and Ernesto Gomez Santana and building a Viptim are the two candidates and the teacher who gestated a cosmos of sounds, tantrums, opportunities for them at last to escape from voice, gesture and music to become a powerful magnet with emotion and eyes that are specific to each viewer.

El Gallo also has the virtue of having two composed, live quartets: Melisa Moreyra Martha Garcia and Diana Aguillón Chapel, violins; Dulce Chapel Aguillón, viola, and Diego Cifuentes Becerril, vilonchelo in the Quartet 1.Renata Flores and Alejandro García Anaya, violins; Francisco Chagoya, viola, and Rodolfo Jimenez, cello, the quartet 2.

This work, which has nothing to do with The Golden Rooster of Rimsky-Korsakov, but with the vocal cock-up that can give any singer might make as a musical error, is in fact a beautiful contradiction proposing human artistic recognition to our inability to communicate conducted by the paradox of a great artistic interpretation that conveys our impediments.

El Gallo, presented at the 25th broadcast of the Festival of Mexico in the Centro Historico, is a show prepared over a year of hard work that shows the good level of singers-actors, whose quality is rare in our scenarios.

Alegría Martínez

 

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